Terrores nocturnos: trastorno que afecta a niños, peor que pesadillas

Entérate de lo que todo padre debe saber para responder a este tipo de pavorosos episodios.

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Algunos niños suelen despertarse aterrorizados a pocas horas de dormir, sudando y hasta con los ojos abiertos, dejando a padres y madres desconcertados acerca de lo que sucede. Te explicamos qué son estos trastornos conocidos como terrores nocturnos, peores que las pesadillas.
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Según explica una psicóloga española, Alicia López de Fez, los ''terrores nocturnos'' son alteraciones del sueño marcadas por un pavor extremo que provoca un brusco despertar en niños en las primeras horas del sueño, aunque también puede afectar a personas adultas.
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De acuerdo a la especialista, el pavor nocturno afecta principalmente a niños y niñas, en general desde tres años en adelante. Se estima que hasta el 6% de los menores experimenta alguna vez este tipo de alteraciones.
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Cuando ocurren estos episodios, el niño o la niña se despierta de manera brusca y experimenta un aumento del sudor, hiperventilación y taquicardia. También pueden existir forcejeos. Según el sitio web KidsHealth, los terrores nocturnos no son sueños ''desde el punto de vista técnico sino más probablemente una súbita reacción de miedo que tiene lugar durante la transición de una fase de sueño a otra''.
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No se sabe a ciencia cierta qué es lo que provoca estos episodios pavorosos en los menores. No obstante, se ha confirmado que al menos el 80% de los niños y las niñas que sufren estos trastornos, tienen parientes cercanos que han padecido estos tipos de episodios.
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La psicóloga Alicia López de Fez añade que otra génesis de los terrores nocturnos podría estar relacionada con la ansiedad y el estrés en los pequeños, quienes se van a dormir tras experimentar un día en esas condiciones lo que los induce a un estado de agitación, aún dormidos.
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Los niños y niñas que padecen terrores nocturnos evidencian una mirada de pánico y terror y hasta pueden llegar a gritar en desesperación. En la mayoría de los casos, y durante la duración del trastorno, los menores suelen estar dormidos, aún con los ojos abiertos.
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Estos terrores nocturnos suelen desconcertar a los mayores que no saben de estas alteraciones y desconocen cómo reaccionar. Se les recomienda que no intenten despertar a sus hijos ya que pueden reaccionar con violencia.
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Quienes padecen estos trastornos recordarán poco o nada de lo que pasó en la mañana, a diferencia de las pesadillas.
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La psicóloga Alicia López de Fez explica que esta fase desaparece con el paso del tiempo y por lo tanto, no necesita tratamiento. Aconseja la reducción del estrés y la ansiedad en la familia y los niños y la puesta en marcha de una saludable rutina a la hora de ir a la cama. No obstante, añade que si los episodios continúan y se convierten en crónicos, los padres deberían consultar con un especialista. Te puede interesar: Qué es la influenza o gripe y cómo prevenirla
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