Grupos criminales usan a mujeres y niños como escudos

Fue la estrategia para evitar la captura de un líder huachicolero.

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    Grupos criminales usan a mujeres y niños como escudos

    Las Fuerzas Armadas mantienen operativos en Guanajuato para localizar al dirigente del Cartel de Santa Rosa de Lima. (Publicado martes 5 de marzo de 2019)

    Son usados como escudos humanos para contener la actuación de las fuerzas de seguridad. Al llegar los uniformados, las mujeres encabezan la primera línea de contención, acompañadas por sus hijos y ancianos que no tienen miedo a enfrentarse a las autoridades con tal de evitar que lleguen a su objetivo.

    "Muchas de esas personas son pagadas por grupos delincuenciales para evitar que entren y se ejecuten ordenes extrajudiciales", asegura el gobernador de Guanajuato.

    Tal y como lo narra Diego Sinhue Rodríguez apenas hace unas horas se vivió en el estado que gobierno el vivo ejemplo de esa forma de actuar.

    Soldados, marinos y policías trataban de detener a "El Marro", líder del Cartel del huachicol de Santa Rosa de Lima, por lo que decenas de pobladoras, con sus hijos en los brazos, se unieron a los hombres para oponerse y encabezar los bloqueos.

    Este tipo de estrategia no es nueva, se emplea en todo el país y ya en repetidas ocasiones ha provocado incluso la muerte de menores, ancianos y mujeres que actúan mientras los hombres se ocultan.

    Las autoridades han identificado que algunas de ellas lo hacen por proteger a los suyos, pero la mayoría arriesgan a sus hijos y a sus ancianos bajo amenazas o a cambio de un pago.

    "No apoyen a esta gente que aparentemente o falsamente les ayudan; eso no es real, ellos no les ayudan, ellos buscan perjudicarles", advirtió el martes el presidente Andrés Manuel López Obrador.

    Por supuesto, al preguntarles sobre el tema, ellas dicen que solo lo hacen para defender su patrimonio y a sus familias.

    "No estamos en contra de los operativos, pero queremos que hagan su trabajo", dice Viviana Segura, habitante de Guanajuato. "Nada más llegaron y empezaron a romper los cristales".

    Pero al momento de los operativos, resulta difícil distinguir entre sexos o edades y muchas veces ellas son quienes terminan en la cárcel.